(Para quien sólo quiera ver las fotos, seguir por acá)
(Para el que quiera seguir el recorrido, ver "Belleville - Charone" en el mapa)
La llegada al aeropuerto fue tranquila y en horario. Para ratificar mi valentia de viajera solitaria, me obligué a ir a la ciudad tomando el tren. La estación del tren de aeropuerto no es demasiado grande pero intimida por la cantidad de gente que circula (aunque seguramente no debe ser mayor que la circulación en Retiro u Once).Y ahí tuve mi primer choque de culturas: para comprar el boleto no encontré ni una ventanilla, sólo máquinas expendedoras que no podrían interpretar mis desesperados gestos por comunicarme. Las máquinas tienen menúes en distintos idiomas pero eso no sirve si uno no conoce la jerga, por ejemplo: yo sabía que tenía que ir a Chatelet - Les Halles pero no aparecía esa opción así que me decidí por un “todo París” que sirvió para mi propósito. Otro tema con las máquinas es que sólo aceptan monedas o tarjeta lo que también asusta un poco pero mi electrón funcionó divinamente.
El segundo momento fue el de elegir el tren que tenía que tomar; por fin encontré a una empleada que me confirmó que ese era el tren a Chatelet (por suerte porque ya había pasadoel boleto por el molinete). El tren resultó ser uno que hizo varias paradas (yo esperaba tomar uno que sólo paraba en una estación anterior a la mía) pero eso favoreció mi apreciación de la gente local ya que los turistas pronto pasamos a ser minoría (seguro que los mas experimentados se tomaron el directo).
Parte de los locales fue un señor de color que empezó a hablar sólo y estaría a unos 4 metros de donde estaba yo. Me empecé a preocupar cuando me pareció escuchar algo parecido a “atacar” mientras blandía dos bastones y que repetía mucho “blanc” y cuando vi que una chica que estaba mas cerca, aprovechó una estación para bajarse del vagón y subirse en el de atrás. Igual había mucha gente en el tren y tatré de relajarme. Por supuesto, nada pasó.
La estación de Chatelet Les Halles si es grande (según quien escribe la de mas tránsito en Europa o en el mundo). Seguí las recomendaciones de los foros de salir a la calle lo antes posible pero no es tan sencillo. La estación está como en un tercer subsuelo y al menos por donde salí entronca con un shopping “El Forum Les Halles” y ya saben como son esos especímenes arquitectónicos de largos pasillos y pocas puertas. Después de unas vueltas encontré una salida y una vez en la calle me ubiqué bien y llegué al departamento caminando (unas 5 o 6 cuadras)
En la puerta me estaba esperando el chico de la agencia (ya me había comunicado con él desde el tren, gracias roaming de Movistar!) que me mostró el departamento y se fue antes de que pudiera preguntarle como se usa la cocina eléctrica.
El departamento es lindo, queda en una calle muy transitada a una cuadra del Hotel de Ville y a tres de la Cite que es la isla donde está Notre Dame. Tiene un super a la vuelta y varias estaciones de subte cerca.
En seguida partí a mi primer recorrido. Me tomé el subte hasta la estación Parmentier y caminé por la rue Oberkampf ( no sin antes equvocarme y meterme por la Av.Republique , lo que me permitió ver este edificio.
Según las guías es el nuevo centro bohemio de la ciudad y tiene una interesante vida nocurna. Lo mas movido que pude ver fue esto. Lo que es interesante es que acá ya se empiezan a ver los graffitis que dominan la zona, como el que se veía en la foto anterior o como éste, que es un Nemo auténtico.
Según las guías es el nuevo centro bohemio de la ciudad y tiene una interesante vida nocurna. Lo mas movido que pude ver fue esto. Lo que es interesante es que acá ya se empiezan a ver los graffitis que dominan la zona, como el que se veía en la foto anterior o como éste, que es un Nemo auténtico.
Por esa calle llegué al Boulevard de Belleville. Belleville es principalmente un barrio de inmigrantes, lo que es apreciable en los negocios y la población. El Bv estaba bastante sucio porque hubo la feria a la mañana pero estaban trabajando activamente en su limpieza. Esta zona estaba llena de gente tanto circulando como charlando en la vereda, la mayoría hombres uno diría que se ascendencia árabe. Las mujeres occidentales seríamos el 2% pero no me sentí ni desubicada ni intimidada.
Un poco antes de llegar a la rue de Belleville,me meti en una callecita que desemboca en una peatonal, la rue Denoyez, donde hay barcitos y los negocios están pintados o graffiteados. Incluso pude ver a algunos “artistas urbanos” en acción: este tendría 13 años.
Después baje por la Rue des Pyrenees, una avenida muy agradable, ancha y con árboles. A los costados salen unas callecitas pintorescas, la mas linda me pareció ésta: la Rue des Cascades.
Por ahí llegué a la Place Gambetta (recordemos que para los parisinos, cualquier rotonda con un palo o lo que sea en el medio es una “place”). No tiene nada de especial pero es cerca de donde paramos en el viaje anterior que hicimos con mi mamá y Graciela y aproveché para sacar una foto del barcito donde nos tomamos algunos cafés. Ahí se puede ver esta costumbre que tienen los parisinos de sentarse uno al lado del otro (no enfrentados como hacemos nosotros) y mirando a la calle.
De ahí me fui por la rue de Bagnolet hasta el barrio de Charonne, que tiene una iglesia sencilla con un cementerio (es una de las pocas que lo conservan).
Enfrente hay una calle peatonal muy linda, la rue St Blaise que desemboca en una plaza, la Square de Gres (recordemos que para los franceses, una square es cualquier espacio libre de 3x3m) con un barcito. Perdonen el primer plano del tacho pero es imposible que no aparezcan, hay uno cada 10 metros .
El recorrido terminó en la “Campagne a Paris”, un barrio originalmente contruido para la clase trabajadora (creo que hoy las casas son bastante caras) que tiene un aire rural muy distinto a lo que uno se imagina que es París.
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