(Para el que quiera seguir el recorrido, ver Cite en el mapa)
El de hoy fue un ciruito mas tradicional, ya que recorrimos las islas de
Si bien ya hemos pasado por estos lugares miles de veces,
empezamos por el Hotel de Ville (que prácticamente veíamos desde nuestro departamento), la Place
de Chatelet y los
dos teatros que la enmarcan, el de Chatelet y el de la Ville y terminando por la clásica tienda La Samaritaine, cerrada desde hace unos
años.
Cruzamos a la isla de La Cite por el Pont Neuf, que llega a su extremo
oeste, donde está la Square du Vert Gallant;
éste es el extremo mas oeste de la isla.
Más adelante está la Place Dauphine , rodeada de lindos
edificios.
Muy cerca, desde el Pont St Michel se tiene esta vista de la
orilla izquierda.
Se puede apreciar que homogenea es la arquitectura y como la única notade color
la dan los toldos de los negocios.
Cómo no había mucha gente entramos a la Saint Chapelle , que
es de verdad impresionante, auque seguramente no se debe advertir en las fotos.
La capilla superior es todo vitral, con algunas columnas y casi nada de pared. Las puertas
tienen relieves que representan sucesos de la Biblia ;
acá, un detalle correspondiente al arca de Noe.
También entramos en la Conciergerie , donde estuvo encerrada María
Antonieta. El ambiente que masme ustó fue el Patio de la Mujeres .
Cuando nos alejábamos de ahí, nos dimos vuelta para ver el
edificio del Palacio de Justicia.
Antes de llegar a Notre Dame está la place Lapine, donde
funciona un mercado de plantas y flores y donde escontramos a este inquilino.
Después intentamos entrar a la iglesia pero la muchedumbre
nos espantó y salimos enseguida, pero nos quedamos un rato afuera viendo los
relieves de la entrada.
Pasando por el costado de la iglesia está la
Sq. Jean XXIII donde jueganchicos y más adelante se tienen
unas lindas vistas de la parte posterior.
En el interior hay lindas callecitas y desde los muelles se tienen hermosas
vistas de la ciudad, como ésta en la que se ve el Centro Pompidou.
Acá estamos cruzando a la isla de St. Louis: se ven los extremos
de ambas islas y al fondo la margen derecha con el Hotel de Ville a lo lejos.
La isla de St Louis es más residencial que la Cite , no tiene edificios
públicos importantes y sus callecitas son tranquilas; en la principal tiene coquetos negocios.
Como en el resto de la ciudad acá también hay homeless (ahora ya sabenos que acá se llaman SDF). También vimos, en la otra
orilla una pareja de novios sacándose sus fotos de boda.
Abandonando la isla, fuimos a la Village St Paul, un patio interno lleno de negocios de antiguedades pero
estaban todos cerrados y me dio una impresión un poco triste; como de ciudad
abandonada. Claro que siempre a la vuelta hay alguna callecita que levanta el
ánimo.
Otra linda callecita nos llevó a lglesia de St Gervais St Protais,
que tiene hermosos vitrales, unos tradicionales y otros más modernosos.
Pasamos al mediodía por la plaza de la
Tour St Jacques, donde había gente almorzando o simplemente
charlando.
Vimos unos polis en bicicleta y nos preguntamos cuanto va a tardar Macri en copiar
esto para la
Metropolitana (acá, ya de vuelta, vi unos pero de la Federal).
En St Honore vimos algunos negocios con pinta de antiguos.
A la dos de la tarde, justo cuando llegamos a St Germain L’Auxerrois, comenzó un
concierto de campanas que habrá durado unos 5 minutos. Fue un momento precioso,
lástima que las fotos no vengan con sonido, debería haber grabado un video.
Nuestro paseo siguió por la galería Vero Dodat y pasamos al jardín del Palais Royal,
y por la Place
de las Victories.
Seguimos con la Galerie
Viviene y la galería Colbert, donde parece funcionar un instituto escuela de arte..
A continuación el pequeño (¡!) monumento a Moliere y unas calles que
parecen salidas de otro barrio.
Después de pasar mas cerca de la Ópera, nos fuimos a la galería
Lafayette, donde admiramos su cúpula, fuimos a la terraza y nos tomamos un cafecito con tarte de citron, con esta vista.
Nos encontramos este pasajito antes de llegar a la Madeleine , que es otra muestra de
la arquitectura que menos me gusta de esta ciudad.
De nuevo acá me quedé sin tarjeta, pero ya prácticamente habíamos
terminado el recorrido.
Después nos fuimos a la Grand Epicerie para comprarle
el té a papá y de ahí nos fuimos caminando a los Jardines de Luxemburgo, que
Charlie no había alcanzado a ver.
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